Hace unos días publicaba la siguiente nota gráfica en redes sociales:

Con “lo que pienso” me refiero a los pensamientos que surgen en mi mente de forma automática, no voluntaria, a modo burbujeante desde las profundidades de mi mente inconsciente.

Se trata del funcionamiento natural del cerebro, que al igual que el corazón bombea sangre, o los pulmones aire, el cerebro bombea pensamientos.

Pensamientos derivados de mis creencias o ideas más arraigadas en forma de “verdades absolutas” que yo mismo he ido consolidando de forma sutil y silenciosa, a menudo sin darme cuenta.

Identificarme con esos pensamientos quiere decir que considero que forman parte de mi identidad, que son de mi propiedad y, por tanto, debo considerarlos como una certeza.

Al considerarlos una certeza, doy paso a la activación emocional totalmente alineada y coherente con el tipo de pensamiento.

Si es del tipo “amenaza”, voy a activar el miedo o la ansiedad (dependiendo de si considero la amenaza presente o futura).

Si es del tipo “pérdida”, voy a activar la tristeza o la pena.

Si es del tipo “escasez”, voy a activar el deseo o el apego, dependiendo de la intensidad con que perciba la carencia.

Dependiendo de la frecuencia, intensidad y duración de estas emociones, voy a sufrir en mayor o menor medida.

En cualquier caso, me estoy auto encarcelando a través de mi mente condicionada, ego o personaje, que yo mismo he ido configurando a lo largo de mi vida.

La única manera de salir del tal-ego es tomando distancia, perspectiva, elevándome un poco para poder observar mi mente.

Esto es lo que nos permite, por ejemplo, la práctica de la atención plena, o mindfulness, junto al trabajo de introspección y autoconocimiento, con paciencia y perseverancia.

Se trata de entrenar la atención para poder ver mi ego, mis pensamientos automáticos, mi mente condicionada.

En el momento en que sea capaz de lograrlo, podré discernir si aquello me resulta útil o no, tomando una decisión de respuesta con mayor claridad mental.

En ese momento habré salido del tal-ego, siendo un poquito más libre.

Esta perspectiva de la inteligencia emocional es la que trabajo con mis compañeros del canal de Youtube “Conversaciones Emocionales”, donde publicamos un capítulo cada semana de forma totalmente gratuita.

Espero que en alguno de los vídeos publicados encuentres algo que te resuene en mayor medida y te sea útil.

¿Y tú, ya has salido del talego?

Juan Pedro Sánchez

Psicólogo Organizacional

www.juanpedrosanchez.com

https://www.linkedin.com/in/juanpsanchez/

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