Concurso de relatos:  Historias Emocionalmente inteligentes

Concurso de relatos: Historias Emocionalmente inteligentes

Concurso de relatos

Historias #Emocionalmente inteligentes

Estimado socio/a. Desde ASNIE volvemos con muchas ganas de seguir aportando iniciativas para fomentar la #InteligenciaEmocional en esta sociedad.

Necesitamos tu relato, tu visión, tu experiencia en #IE en forma de relato breve, pero intenso. Y es que menos, es más. 2500 palabras para contarnos tu historia relacionada con esas #emociones que dejaron un recuerdo imborrable.

Buscamos #autenticidad, #creatividad y #originalidad En ASNIE sabemos que nuestras socias y socios derrochan #imaginación y poseen una gran capacidad de #comunicación.

La finalidad del concurso es seleccionar los veinte mejores relatos de I.E. para publicar el 2º libro de ASNIE con la participación de nuestros socios/as. Nos hace mucha ilusión este evento para dar voz a todas las personas que nos siguen y están involucrados en la difusión de la Inteligencia Emocional.

¿Qué buscamos? Historias que enganchen, que tengan una moraleja o una herramienta de Inteligencia Emocional detrás, que nos ayuden a #reflexionar, que nos entretengan, que nos hagan #reir. (Tendrán un premio especial los 3 relatos ganadores escogidos de entre los 20 que se publicarán por el #valor de la historia y su autenticidad para difundir la inteligencia emocional).

Para asegurar la confidencialidad, te pediremos que escribas tu relato bajo un pseudónimo y solo yo, conoceré el verdader@ autor/a que se esconde detrás, ya que yo no participaré en el jurado.
Cuento contigo.

Miguel Ángel García
Coordinador literario #ASNIE

Bases del concurso:

  • Los relatos deberán ser originales e inéditos. Se enviarán por correo electrónico, sin firma y con título, en formato PDF al correo electrónico: info@asnie.org 
  • Se presentará un solo relato por autor/a, escrito en castellano. La extensión no ha de ser superior a 2.500 palabras, escrito Times New Roman o similar, tamaño 12 e interlineado de 1,5. Márgenes normales de 2,54cm superior, inferior, izquierda y derecha.
  • El plazo de admisión de originales se cierra el 15 de noviembre 2021 a las 23:59h.
    La segunda quincena de diciembre (la fecha está pendiente de concretarse) se publicará el fallo del jurado.

La Inteligencia Emocional “en los tiempos del coronavirus”

La Inteligencia Emocional “en los tiempos del coronavirus”

“Los tiempos del coronavirus” nos han traído repercusiones económicas, sociales, sanitarias y también consecuencias psicológicas asociadas a todo ello.  Durante el confinamiento hemos podido vivir situaciones muy distintas y difíciles en mayor o menor medida: situaciones de ansiedad, preocupación, tristeza, frustración, soledad y aislamiento en algunos casos, de estrés familiar y personal en otros, de miedo al contagio, de incertidumbre laboral y económica o de dolor por la pérdida de un ser querido.  

“En los tiempos de coronavirus” hemos tenido que renunciar a muchas cosas, como besarnos, abrazarnos, y acostumbrarnos a otras, acostumbrarnos a estar más tiempo en casa y a un contacto social reducido. 

“En los tiempos de coronavirus” han cambiado nuestros hábitos, nuestras rutinas, nuestras prioridades, nuestras relaciones; todo ello afectando de manera significativa a nuestras emociones y nuestro bienestar psicológico. 

“En los tiempos de coronavirus” hemos tenido que convivir con el miedo, el miedo a contagiarnos, el miedo a que los que queremos se contagien, el miedo a visitar a nuestros padres o a otros seres queridos que son personal de riesgo, el miedo al qué pasará con mi trabajo o mi situación económica.

“En estos los tiempos de coronavirus” es fundamental, hoy más que nunca, ser más inteligentes emocionalmente. Hay un antes y un después del coronavirus en nuestra vida y los acontecimientos que hemos vivido han producido en nosotros un choque emocional muy intenso.

Desgraciadamente una gran parte del sufrimiento humano que se ha generado durante la crisis del coronavirus, y que se manifestará más adelante, tiene que ver con este profundo desconocimiento de lo que son las emociones y de lo necesario que es aprender a gestionarlas y no a evitarlas. 

Si hay algo que ha sacado a relucir toda esta pandemia emocional, es que en general andamos bastante escasos de herramientas que nos permitan gestionar nuestras emociones. 

Es importante que trabajemos nuestras emociones y aceptar hasta donde tenemos la capacidad de transformar lo que estamos viviendo y, si lo necesitamos, pedir ayuda. Todos tenemos esta capacidad en mayor o menor media. 

La inteligencia emocional nos ayuda a perseverar a pesar de las dificultades y es capaz de regular nuestros estados de ánimo. 

Utilizar nuestra inteligencia emocional puede servirnos como inmunidad psicológica frente a éste y otros problemas. La inteligencia emocional refuerza nuestro sistema inmunológico psicológico, encargado de protegernos de las agresiones mentales y crisis emocionales y afectivas. 

La crisis del coronavirus ha puesto sobre la mesa nuestra vulnerabilidad y es necesario despertar nuestra inteligencia emocional y dar a conocer los beneficios de la práctica y del entrenamiento de ésta. 

El entrenamiento en inteligencia emocional nos permite: 

  • Aumento de nuestra autoconciencia emocional: percibir las emociones y sentimientos y sus efectos. 
  • Auto-regulación de los estados emocionales.
  • Aumentar nuestro autocontrol. 
  • Aprender a automotivarnos.
  • Desarrollar la empatía 
  • Mejorar nuestras habilidades sociales.

Hagámosla llegar a nuestros seres más queridos, a nuestra familia, a nuestros amigos, al trabajo, a la escuela, etc. y con ello aprender de todas las herramientas que nos proporciona esta parte de la psicología. 

Aún nos queda mucho por hacer. 

Montse Ribas Ochoa

La motivación en las aulas

La motivación en las aulas

No sé vosotros pero yo, desde hace ya algún tiempo, llevo escuchando frases como «tenemos  que hacer que nuestros alumnos se motiven en las clases» o «sin motivación no hay  educación» y sinceramente, cada vez estoy más convencida de que son ciertas. 

Actualmente me encuentro cursando 3º de magisterio de educación infantil, cursando también  formación para ser guía Montessori y es por esto por lo que me atrevo a tratar este tema tan  de moda últimamente pero que parece que no cale del todo en los centros educativos. 

Paraos a pensar en vuestro yo de 12, 13, 14 o 15 años, con las hormonas revoloteando por  todo vuestro cuerpo, la cabeza que no sabe donde estar, llegáis al instituto a las ocho de la  mañana, con un sueño tremendo como buenos adolescentes y… el profesor de turno se pone a  leer el libro de historia, sin moverse, sin casi ni parpadear… ¿qué diría vuestro yo de entonces?  «Qué asignatura más aburrida» «qué mal se me da» y un largo etc. ¿no?  

Ahora hagamos el ejercicio al revés, pongamos que ese profe le apasiona tanto tanto la  asignatura de historia que llega a clase súper contento, súper motivado y empieza a hablaros  con pasión de lo que ocurrió por ejemplo en la guerra civil española, se le iluminan los ojos  y…os deja con la intriga de cómo acaba ese relato y os dice que mañana continuará… 

¿Qué diferencia ha habido? Esta clara la respuesta, ¿cierto? Tiene pasión por su trabajo, tiene  emoción por transmitir esos conocimientos pero sobretodo… ¡está motivado!  

Yo lo estoy viviendo en mis propias carnes, me están formando para que en el futuro este  motivada en las aulas de educación infantil pero me encuentro con profesores que no me  transmiten nada, ni emoción, ni ganas ni nada, tampoco me hacen llegar esa ilusión por el  aprendizaje, entonces ¿cómo narices voy yo a saber motivar a esos niños de tres años?  

¿Cómo voy a hacer que mis futuros alumnos quieran volver al cole si mis formadores me  enseñan teorías, didáctica pero no me enseñan a manejar mis emociones, a desarrollar mi  inteligencia emocional? 

Desde luego no tengo la respuesta pero lo que sí que sé es que no siempre estoy motivada, no  siempre tengo ganas, pero cuando consigo estarlo… La cosa cambia, me comería el mundo si  hiciera falta, me siento capaz de todo y más y esto es lo que quiero transmitir a mis niños: Hay  que vivir con ganas, a tope, si te caes, levántate, sacúdete la ropa y sigue, no pasa nada, de  todo se aprende y la vida sigue. 

Acuérdate de que para transmitir algo tienes que tener ese algo tú primero, sino no sé de  dónde lo vamos a sacar, a mi me ayudan los niños, su energía innata, su forma de ver la vida,  su amor incondicional hacia los demás, ¿Y a ti, qué es lo que hace motivarte en la vida?

Jeni Vivó

Si no ves el ego estás en el talego

Si no ves el ego estás en el talego

Hace unos días publicaba la siguiente nota gráfica en redes sociales:

Con “lo que pienso” me refiero a los pensamientos que surgen en mi mente de forma automática, no voluntaria, a modo burbujeante desde las profundidades de mi mente inconsciente.

Se trata del funcionamiento natural del cerebro, que al igual que el corazón bombea sangre, o los pulmones aire, el cerebro bombea pensamientos.

Pensamientos derivados de mis creencias o ideas más arraigadas en forma de “verdades absolutas” que yo mismo he ido consolidando de forma sutil y silenciosa, a menudo sin darme cuenta.

Identificarme con esos pensamientos quiere decir que considero que forman parte de mi identidad, que son de mi propiedad y, por tanto, debo considerarlos como una certeza.

Al considerarlos una certeza, doy paso a la activación emocional totalmente alineada y coherente con el tipo de pensamiento.

Si es del tipo “amenaza”, voy a activar el miedo o la ansiedad (dependiendo de si considero la amenaza presente o futura).

Si es del tipo “pérdida”, voy a activar la tristeza o la pena.

Si es del tipo “escasez”, voy a activar el deseo o el apego, dependiendo de la intensidad con que perciba la carencia.

Dependiendo de la frecuencia, intensidad y duración de estas emociones, voy a sufrir en mayor o menor medida.

En cualquier caso, me estoy auto encarcelando a través de mi mente condicionada, ego o personaje, que yo mismo he ido configurando a lo largo de mi vida.

La única manera de salir del tal-ego es tomando distancia, perspectiva, elevándome un poco para poder observar mi mente.

Esto es lo que nos permite, por ejemplo, la práctica de la atención plena, o mindfulness, junto al trabajo de introspección y autoconocimiento, con paciencia y perseverancia.

Se trata de entrenar la atención para poder ver mi ego, mis pensamientos automáticos, mi mente condicionada.

En el momento en que sea capaz de lograrlo, podré discernir si aquello me resulta útil o no, tomando una decisión de respuesta con mayor claridad mental.

En ese momento habré salido del tal-ego, siendo un poquito más libre.

Esta perspectiva de la inteligencia emocional es la que trabajo con mis compañeros del canal de Youtube “Conversaciones Emocionales”, donde publicamos un capítulo cada semana de forma totalmente gratuita.

Espero que en alguno de los vídeos publicados encuentres algo que te resuene en mayor medida y te sea útil.

¿Y tú, ya has salido del talego?

Juan Pedro Sánchez

Psicólogo Organizacional

www.juanpedrosanchez.com

https://www.linkedin.com/in/juanpsanchez/
Conversaciones

Conversaciones

—Hola Jim , soy Xavi.  Es un placer poder compartir este rato contigo.

—El gusto es mío Xavi.  Sé que has hecho un gran esfuerzo para estar aquí hoy.  ¡Te felicito!

—Jim, te confieso que puse mucho empeño para no perder la oportunidad.  El año pasado te vi por primera vez en un escenario, no sabía ni quién eras, y en 5 minutos me dejaste con la boca abierta.

—Cuéntame, me fascina escuchar historias… sobre todo si hablan bien de mí— y se sonrió con ese estilo tan suyo con el que era obvio que no le sorprendía, pero que a la vez te mostraba genuino agradecimiento por el cumplido.

—Fue en Río de Janeiro, mi primera vez en una conferencia sobre emprendimiento.  Recuerdo que tu primera intervención fue inesperada porque el CEO de la empresa te llamó al escenario para saludar y tú, sabiendo que no era tu turno, supiste enloquecer a la audiencia con sólo dos palabras «Viva Brasíl» … y te bajaste del escenario.

—Sí, lo recuerdo.  Fue fácil, la gente ya estaba muy emocionada, felices de estar ahí … y encima llevan la samba en la sangre— y volvió a sonreír con picardía. —No hacía falta decir más, además, ese no era mi momento para hablar, mi turno era al día siguiente.

—Me impresionó la facilidad con la que supiste aprovechar el momento para  elevar el ánimo de la gente a la vez de dejarnos a todos con ganas de más.  Sin duda yo fui uno de los que contaron los minutos hasta tu ponencia al siguiente día.

—Tiene truco Xavi.  La gente ya venía con interés en escuchar.

—Eso me lleva a la pregunta que he querido hacerte todos estos meses y la principal razón por la que luché para estar aquí contigo hoy.  Para captar la atención de mi audiencia yo siento la necesidad de recurrir a gesticular, entonar, alzar la voz, usar herramientas audiovisuales, casi que tengo que hacer saltos mortales para que no se me distraigan.  Sin embargo, yo vi cómo tú, sentado en una silla con tu pequeño diario en la mano, fuiste capaz de mantenernos a todos en el filo de nuestros asientos durante dos horas, completamente enfocados, casi hipnotizados.— Jim me escuchaba y mantenía esa sonrisa propia del adulto que escucha al niño hacer preguntas sobre gatitos.


—¡Ajá!  Y cuál es esa pregunta?— como si él ya supiera cual era.

—¿Dónde puedo aprender a ser influyente como tú?  ¿Qué curso de oratoria puedo tomar? Dime donde debo ir y yo iré;  me da igual si tengo que ir a otro país a hacer el curso.— Jim tomó un sorbo de su vino y respondió:

—Xavi, yo nunca he hecho un curso. He leído mucho, he trabajado mucho, me he asegurado de ser cada día mejor, he cultivado mis habilidades sociales, y eso, con los años, me ha llevado a ser un hombre próspero con un mensaje que puede ser de utilidad para los demás.  Es sencillo:  ALCANZA TU ÉXITO PERSONAL, SÉ LA MEJOR VERSIÓN DE TI MISMO, Y LA GENTE QUE QUIERA APRENDER CÓMO ELLOS PUEDEN LOGRARLO, TE QUERRÁN ESCUCHAR.

Ésta fue un conversación que sostuve con Jim Rohn en Caracas, Venezuela, en el año 98 y que me marcó de por vida.  Me he pasado los siguientes 23 años procurando ser la mejor versión de mí mismo…. en todos los sentidos.


Con los años me di cuenta de que este fundamento era válido en todas las instancias de la vida.  Siempre que he querido ser un agente de cambio y eventualmente lograr influir en mis hijos, mis amigos, mis socios, mis clientes, mis vecinos, lo primero en lo que me he enfocado ha sido en lograrlo primero para luego poder contarlo.  El «ejemplo» sigue siendo el músculo detrás de la herramienta y de la teoría; no he conseguido nada más potente y convincente.

A lo largo de todos estos años tuve la fortuna de compartir con Jim docenas de veces, tanto en público como en privado, y siempre, siempre, vi a un Jim Rohn, mejor que la vez anterior.   Hasta el final siempre fue fiel a su máxima de predicar con el ejemplo.

«Para que las cosas mejoren, tú tienes que mejorar»
Jim Rohn, 1.930-2.009

Xavi Soler

¿Has vivido algún bloqueo emocional?

¿Has vivido algún bloqueo emocional?

¿Dirías que has vivido algún bloqueo emocional o sigues en él? ¿O quizá ni te lo has planteado?

En la actualidad, se va naturalizando algo más que antes, poder hablar sobre emociones o sentimientos, en especial en todo aquello relacionado con niños. Y cada vez más se oye  esa importancia de la llamada inteligencia emocional, al menos la teoría, incluso en entornos laborales. 

Pero cuando de verdad te haría falta hablar sobre heridas emocionales o traumas vividos que no se ven, pero están ahí; no se sabe todavía bien cuándo pedir ayuda o acudir a un profesional, ya que aunque tu familia y amigos estén a tu lado, no siempre son suficiente y el tiempo no siempre lo cura todo. A día de hoy, sigue siendo más fácil preguntar por el fisio de confianza que por tu psicólogo o coach de confianza.

A ti que me lees te pregunto, de verdad, ¿Cuánto te permites vivir tus emociones? ¿Cuánto guían tus decisiones sin ti? 

Hubo un día, que me cansé de dormirme llorando cada noche, de perder energía, de vaciarme por dentro y no ser capaz de llenarme de nuevo. Decidí (supongo de forma inconsciente) dejar de sentir tan intenso para poder avanzar. Protegerme poniendo distancia a lo que pudiera sentir. 

En particular, me afectó a la tristeza y un poco a la alegría. No se decir con certeza si hubo alguna otra emoción más en que me viera afectada. No es que no hubiera cosas que no me entristecieran o me alegraran, pero no las expresaba mucho, o lo hacía de modo más suave de lo que era normal en mí. 

Tuve en un par de experiencias en el extranjero. Durante ese tiempo hubo compañeros que a veces me decían que me emocionaba poco sobre “hechos o situaciones en los que debería emocionarme o sentir más”. Es cierto que me costaba dar abrazos o mostrar cariño. Quizá esto en parte me ayudó a identificar o confirmar que me encontraba en un bloqueo emocional, puesto que una parte de mí estaba de acuerdo con ellos.

Tardé año y medio en sentir que esa losa que se había ido implantando en mí, desaparecía y me permitía de nuevo respirar profundo sin sentir la carga que ya no quería y con la alegría que sí quería. 

Nunca fui a un psicólogo o a un coach, ni nadie de mi entorno me lo sugirió. Visto en perspectiva, es posible que me hubiera ayudado a profundizar más y a conocerme mejor siendo más consciente de mis emociones, creencias, pensamientos y/o patrones de conducta.

De una forma u otra tuve mi proceso personal y cada uno tendrá el suyo, necesité ese tiempo, esas experiencias y la convicción de que ya fuera bueno o malo quería seguir sintiéndome viva de nuevo, con todo lo que conlleva. Creo que ese bloqueo emocional, me ayudó a crecer, a aprender sobre mi y sobre cómo poder afrontar mejor otras situaciones en las que sin poner límites a lo que sienta no me haga tanto daño o pueda enfocarlas distinto.

¿Y tú? ¿Has vivido algún bloqueo emocional? Te leo en comentarios.

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR:

  • Si creo que tengo algunas emociones bloqueadas, ¿en qué me afecta este bloqueo? ¿En qué me beneficia? ¿En qué me limita?
  • ¿De qué me protege este bloqueo emocional?
  • Siguiendo el proceso que yo necesite, ¿Me ayudaría hablar con alguien o buscar ayuda profesional para gestionarlo mejor? ¿Qué voy a hacer entonces?

Isabel Hernáez García. 

https://www.linkedin.com/in/isabelhernaezgarcia/

http://www.codigomente.com/

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies