DESHAZTE DEL EGO para alcanzar MÁS BIENESTAR

Descripción del ego

El ego es un mecanismo de defensa relacionado con el instinto de supervivencia. Es un sistema automatizado de detectar peligros. No tanto peligros físicos, sino peligros que podrían debilitar mi auto-concepto, mi auto-imagen y la sensación de valía. Es como si el cerebro quisiese protegerse detrás de un pensamiento del tipo “Mi valía depende del exterior. Y cualquier cosa del exterior que ponga en duda mi valía debe ser alejada”. 

El ego se alimenta y goza con la apreciación de los demás. Disfruta con el reconocimiento y la aprobación. Se crece con los éxitos, las buenas notas, los premios, los ascensos y las riquezas materiales que vas consiguiendo atesorar.

El sistema del ego está preparado para considerar un gran número de sucesos como “amenazantes a mi auto-concepto”. Y ese sistema busca preservar el auto-concepto, la auto-imagen y la sensación de valía alejando esos elementos perturbadores. 

El ego es victimista. Culpa a los demás de mi sufrimiento. El ego quiere que cambie lo de fuera. 

El ego mira constantemente hacia el exterior. Creemos que el mundo exterior es el causante de nuestros males.  

En el ego se encuentra el miedo, la búsqueda de aprobación, la culpa, las acusaciones. Si te liberas del ego encontrarás tu verdadera esencia. Tu esencia está formada de amor, el hacerte responsable de tu vida, el perdón, la sabiduría, la libertad, tomar conciencia de tu vida, la comprensión.

El ego está formado por procesos mentales. Si no conoces la mecánica, no podrás reconocerlo y te vas a identificar con el ego. Vas a pensar que tu ego y tú sois lo mismo. Cuando reconozcas el ego como algo separado de ti es cuando la conciencia resurge. Alcanzas mayor sabiduría. Si te das cuenta que una emoción desagradable proviene de tu ego te resulta mucho más fácil manejar esa emoción y transformarla en otra mucho más satisfactoria para ti. Aplicar a tu ego la luz de la conciencia te llena de más bienestar.

El ego está especializado en quitarte el presente para que toda tu mente se llene de pasado o de futuro. Tu ego te mantiene centrado en alcanzar más cosas que otras personas, vencerles, luchar, en defenderte de fantasmas que no existen. El ego es separación. El ego está relacionado con la competición, la individualidad, la diferenciación. El ego divide a las personas. En ocasiones rompe vínculos entre parejas, entre amigos, o entre la familia de una forma permanente.

En aquellos momentos en los que el ego no está, no hay sensación de lucha porque no hay necesidad de quedar por encima, de ganar o de tener que estar protegido de ataques.

El ego produce ansiedad y miedo. El ego quiere cambiar las cosas externas. El ego crece cuando compite, cuando lucha contra otros y gana. Y cuando el ego se siente perdedor genera mucho malestar emocional. Para el ego es importante la idea de sentirse por encima de otras personas. Para el ego “estar por encima” es algo necesario. Ser mejor que otras personas. Para el ego es importante tener razón. Es importante no tener fallos ni defectos. Y por supuesto, el ego no quiere que nadie señale sus áreas de mejora, fallos o carencias. Eso sería terrible para el ego.

Cuando vences la necesidad de ser una persona perfecta, de ganar siempre, de quedar por encima, entonces haces que el ego deje de estar presente y te liberas de él. Todo fluye. Surge entonces espontáneamente más bienestar.

Cuando vences la necesidad de ganar surge espontáneamente más bienestar

Las frases que vas a leer ahora son frases pronunciadas no por tu mente racional, sino por tu ego. Si sientes cierta identificación con alguna de estas frases significa que tu ego ha estado de alguna manera presente en ti. Seguramente en ese momento hayas sentido dolor emocional. Esas frases son: “No puedo permitir que me hagan esto”. “No puedo permitir este menosprecio”. “¡Pero quién se ha creído esta persona para hacerme eso!”,“Esto es un insulto hacia mí”, “Ya me las pagarán”, “Si no me pide perdón que ni me hable”, “Es horrible que me estén criticando esto”, …

Cuando te acostumbras a pasar por situaciones calmando a tu ego, el resultado es que las mismas situaciones no te alteran. El ego te lleva a responder de manera ineficaz a situaciones del entorno. Las personas que tienen mucho ego son más susceptibles a enojarse. Y encuentran cientos de circunstancias a lo largo del día para hacerlo. Cada evento que sucede tiene una probabilidad altísima de convertirse en una batalla en la que se necesita resultar ganador.  El ego nos lleva a ver muchas situaciones como amenazantes.

Las personas que tienen mucho ego son más susceptibles a enojarse ante comportamientos o comentarios de los demás.

El ego, el perro y la fiesta de disfraces

Imagínate que tu ego es un perro que te ama con locura. Le has cuidado desde que era un cachorro. Cuando era pequeño podías sostenerlo e izarlo en el aire con una sola de tus manos. Cuando te mordisqueaba, no alcanzaba a pellizcar con sus dientes más que uno de tus dedos. Unos años más tarde el perro ha crecido y tiene unas garras firmes y robustas, unas piernas con músculos desarrollados y una mandíbula potente y fuerte. Es un perro noble que te acompaña y te quiere por encima de todas las cosas. Trataría de defenderte y de dar la vida por ti si fuese necesario, porque para tu perro lo eres todo.

Imagínate también que es tu cumpleaños y has decidido celebrar en tu casa una fiesta de disfraces. Has convocado a un montón de amistades para que vengan a celebrarlo contigo. El único requisito que les has puesto a tus amigos es que necesitan venir disfrazados a tu fiesta. Te encantan los disfraces, y sabéis que será una forma de divertiros mucho.

En el momento en el que el primero de tus amigos llama a la puerta, el perro se acerca a la ventana para ver quien hay al otro lado. Lo ha hecho antes otras muchas veces. Cuando abres la puerta y entra una persona vestida con una túnica roja, un tridente puntiagudo en una de sus manos y una horrible máscara con cuernos retorcidos, el perro entra en pánico. Comienza a ladrar salvajemente tratando de defenderte. Muestra todos los dientes de forma agresiva y gruñe. En ese momento agarras con fuerza al perro del collar. Te cuesta que se calme porque se ha alterado muchísimo, pero al cabo de unos segundos se tranquiliza y olisquea al visitante para darse cuenta de que no es realmente ninguna amenaza. Todo está bien. Tu amigo se quita la máscara y el perro lo reconoce. El pobre animal vuelve a la calma. 

Pero al cabo de un rato llaman de nuevo a la puerta. Una nueva persona disfrazada activa todas las alarmas en el perro, que se abalanza en dirección al intruso. Llegas a enganchar al perro de nuevo, y le calmas haciéndole ver que no hay nada que temer. Que no hay ningún peligro. Y sucede lo mismo varias veces más, con cada una de las visitas.

Tu perro nunca había sido agresivo, pero en esa fiesta cada uno de los invitados parece que le altera sobremanera. Se exalta durante unos minutos cada vez que una nueva persona disfrazada se asoma, hasta que se da cuenta de que no hay realmente ninguna amenaza de la que defenderte. Que no pasa nada malo. Que está seguro y tú estás seguro, en ese entorno. El perro se tranquiliza, se calma, y llega un momento en el que es capaz de gozar y jugar, acercándose a los invitados de forma amistosa. 

A tu ego necesitas enseñarle lo mismo que al pobre animalillo. Necesitas enseñarle que no hay necesidad de ponerse a la defensiva ni de atacar. Necesitas enseñarle que la inmensa mayor parte de las cosas que ve como peligros, no son más que falsas apariencias de amenaza. No son más que situaciones disfrazadas de hostilidad hacia ti, que no son realmente ataques. Que no hay ningún peligro, y por lo tanto no hay ninguna necesidad de defenderse. Tu ego puede entonces calmarse. Puedes enseñarle a tu ego que no hay ninguna batalla que luchar. Que no hay ninguna necesidad de vencer a nadie. Que no hay razón para querer quedar por encima. Que todo está bien. Y es la frase que le repites al ego para que se tranquilice. Todo está bien. Déjalo pasar. Todo está bien. Suelta y déjalo ir. 

Tu ego se calmará cuando vea que no hay razón para querer quedar por encima.

Tu ego tiende a verlo todo como un ataque hacia ti.

Estrategias para deshacerte del ego:  Cuadro frases que te cambiarán la vida.

Si partimos de la idea de que tu ego se ha ido formando durante unos cuantos años (todos los que tienes) puede llevarte a la idea de pensar que deshacerte de tu ego puede ser una tarea muy compleja que suponga mucho esfuerzo. La realidad con la que me he encontrado en mi consulta de psicología en Valencia es más bien la contraria. Muchos de mis pacientes tenían como punto en común que su ego les impedía disfrutar de su vida. Algunos tenían conflictos frecuentes con su pareja motivadas por su ego. Otras no se trataban con compañeros de trabajo. Incluso he tenido a decenas de personas que no se hablaban con sus padres o con sus hermanos. También he atendido a personas que sin llegar a tener un gran conflicto con nadie tenían frecuentes momentos en los que se sentían ofendidas. Generé la certeza de que:

“Quien se ofende con facilidad, encuentra cientos de motivos cada día para hacerlo”

Para deshacerte de tu ego aplica de forma constante estas 4 frases

Frase 1. “Tú tienes derecho a tener tu propia opinión”.

¿Alguna vez alguien te ha dicho esto: “Eso que dices no es así. Estás completamente equivocado”? Lo más probable es que tu reacción inmediata haya sido ponerte a la defensiva. Si la conversación sigue y esa persona te dice: “En esto otro tampoco llevas razón. Las cosas no son así como tú piensas”. Posiblemente tu inconsciente lo procese como un segundo envite. Un golpe certero directo a tu estómago que refleja un cierto impacto emocional. Súmale un nuevo: “¡Qué va! No es así como tú piensas. Para nada” y tenemos ya el calvo de cultivo sobre el que se han cocinado muchas enemistades. Odiamos que nos quiten la razón. Odiamos que nos digan que estamos equivocados. Y ese odio activa, como un resorte, cierto nivel de sufrimiento.

Odiamos que nos digan que estamos equivocados.

Acostúmbrate a permitir que los otros tengan su propia opinión. Ojo, que tengan su propia opinión no significa ceder, ni cambiar tú la tuya. Significa aceptar que ellos pueden tener una opinión diferente a la tuya y eso está bien. No necesitamos siempre vencer y que nos den la razón. Las dos opiniones pueden convivir sin necesidad de que una tenga que doblegar a la otra. 

Un paciente me dijo hace unos años: “Oye, Fernando, estas Navidades son las primeras que no he discutido con mi cuñado sobre política en la cena de Navidad. Todos los años nos enzarzábamos en una lucha que no solo nos amargaba la comida a él y a mí, sino también a mi hermana y a mis padres. Estas Navidades fue diferente. Recordé lo que hablamos aquí en las sesiones. Ahora cuando él me lleva la contraria pienso para mis adentros:

La opinión es como el culo, cada uno tiene el suyo.

Me sonreí con esta comparación tan acertada, que a él le había servido para poder intercambiar puntos de vista sobre política sin tener la necesidad de que el otro acabe cediendo y confesando que tenemos nosotros razón, y permitiéndole además que tenga su propio criterio, y eso está bien.

Cuando empiezas a interiorizar esta sencilla frase experimentarás una sensación de paz. De tranquilidad. Desde ese momento las personas te podrán decir que desde su punto de vista te estás equivocando, y puedes simplemente reconocer que desde su punto de vista puede que tengan razón.

Frase 2. “Tú tienes derecho a cambiar de opinión”. 

Esta frase se relaciona con otro de los elementos que hacen sufrir a las personas. Cuando alguien nos dice que piensa una cosa, y luego le ves actuar de forma contraria, te molesta. Piensas: ¿cómo puede estar haciendo esto si previamente me dijo que iba a hacer lo otro? Las personas no toleramos bien los cambios de opinión de los demás. Es como si el hecho de que alguien cambie de opinión generase un cortocircuito en nuestro cerebro. Para que el mundo esté bien, lo que uno dice que va a hacer tiene que corresponderse con lo que finalmente hace. Y nos molesta si encontramos diferencias.

La realidad es que todos, incluido tú, cambiamos a veces de opinión. Unas veces decimos una cosa y a los dos días hacemos la contraria. Hemos cambiado de punto de vista. O las condiciones para nosotros son diferentes, y aunque otra persona no conozca los motivos, nosotros sí sabemos porqué estamos haciendo algo diferente a lo previsto.

Que los demás mantengan su opinión está bien. Pero los demás pueden cambiar en cualquier momento de opinión, y eso también está bien.

Frase 3. “Dejaré de buscar que ojalá fueses más parecido a mí”. 

Tu ego te hacer que la diferencia te moleste. 

Sofía era una paciente de mi consulta de psicología en Valencia que trabajaba como maestra en un colegio.  Estaba casada con Juan, arquitecto. Tenían frecuentes problemas de pareja. Con su madre también se llevaba cada vez peor. El principal problema de Sofía es que tenía una manera rígida en la que ella pensaba que se tenían que hacer las cosas. Por ejemplo, Sofía hacía siempre una lista de la compra antes de ir al supermercado. Según ella, es una forma de no empezar a comprar cosas que luego no necesitas. Sus argumentos eran lógicos para ella. En algunas ocasiones Sofía llegaba a casa después de salir del colegio y había quedado con Juan ese día para ir de compras juntos. El último día ella se puso furiosa porque Juan no había hecho la lista mientras ella estaba en el colegio. No entendía la razón de que si él había estado todo el día en casa no había hecho la lista para poder ir a comprar cuando ella llegase a casa del colegio. Sofía necesitaba que Juan fuese más parecido a ella en cuanto a la organización y planificación.  En el momento en el que Sofía asumió que Juan podía tener también su propio criterio válido, Sofía disminuyó su irritación constante hacia él. Le aceptó como individuo separado de ella.

Frase 4. “Consideraré las críticas como una ayuda”.

Personalmente considero esta parte como la habilidad interpersonal más elevada. Como el tope de la pirámide de las habilidades sociales. Si pensásemos en las habilidades sociales como eso: como una pirámide, en la base estarían las habilidades que aprendemos en nuestra infancia. Esto es: a decir “gracias”, a pedir las cosas “por favor” y de ese modo cuando alguien nos regala un caramelo, nuestros padres nos solicitan: “A ver, ¿cómo se dice?” y nosotros respondemos hacia la persona que nos lo ha regalado “Gracias”. De ese modo comienzan un conjunto de reglas sociales y habilidades que nos hacen ser más efectivos para vivir en sociedad.

Un poco más adelante aprendemos habilidades de escucha activa. De ese modo, miramos a los ojos a las personas cuando nos hablan y asentimos con la cabeza. Que, aunque nos cueste al principio, con la práctica lo automatizamos y para la mayor parte de las personas pasa a ser algo habitual. Un poco más arriba en esa pirámide están las habilidades para iniciar conversaciones, hacer amigos nuevos, o incluso seducir o ligar.

Luego, más arriba, estarían las habilidades para resolver conflictos, para negociar, para persuadir y para influir en otras personas. Seguramente me deje alguna por el camino, pero lo que sí tengo claro es que en la cúspide está esa habilidad a la que muchísima gente le cuesta llegar, y que no es para nada fácil hacerlo bien. Porque es una habilidad muy vinculada con nuestras emociones, enraizada en el deseo de agradar con el que tomos hemos crecido, y no es otra que la habilidad para encajar adecuadamente las críticas de otros.

La habilidad para encajar críticas es una de las habilidades más avanzadas y más complejas de alcanzar.

Piensa por un momento en alguna situación en la que otra persona te haya hecho una crítica. La que sea. Trata de identificar cuál fue esa crítica. Dónde estabas cuando te criticaron eso. Qué te dijeron exactamente. Qué parte de tu comportamiento o tu forma de pensar estaban juzgando. ¿Lo tienes ya? Si no es así, detente y piénsalo un poco más. Ahora piensa en cuál fue tu respuesta emocional. Qué malestar generaste. Entre cero y diez, siendo cero que no te molestó en absoluto, y diez que te hizo bastante daño, ¿qué número elegirías en esa situación?. 

Si realmente has encontrado una situación y has contestado a las anteriores preguntas seguramente hayas visto que el malestar que has sentido es un número entre seis y diez. ¿Es así?

Llevo varios años preguntando esto a personas que han participado en mis formaciones y rara vez es cuando alguien encuentra situaciones calificadas por debajo de cinco. Las críticas nos molestan, y generalmente nos molestan mucho. Y más si vienen de gente que apreciamos y queremos, como suele ser el caso.

Esto no debería ser así porque las críticas rara vez tienen una intención de hacernos daño o molestarnos. La mayor parte de las veces tienen una intención de ayuda, o de solucionar alguna situación, o de mejorar la relación entre esa persona y tú. Pero no las gestionamos como que nos están tratando de ayudar. Más bien las interpretamos curiosamente como un ataque, un reproche, una queja hacia nosotros o una repudia ofensiva.

¿Cuál es entonces la forma madura, sensata y habilidosa para gestionar mentalmente esa crítica? ¿Hacia dónde debo dirigir el esfuerzo de mi pensamiento? Me gustaría proporcionarte una respuesta práctica, clara, directa y sencilla a esta pregunta. Cuando alguien te haga una crítica, detén el ego que va a salir a defenderte, y piensa:

“Esta crítica que me están haciendo no lleva mala intención de la otra persona, ni es un ataque. No tengo que ponerme a la defensiva. Voy a responder de forma madura a esta crítica, porque esa persona tiene intención de ayudarme con ella”

Considera las críticas como una ayuda

“No soy un desastre por tener algo que hay podido hacer mejor. Escuchar a esta persona es una buena forma de saber qué podría estar haciendo de otra manera, y me ayuda a pensar en los resultados que estaría teniendo si me comportase de esa forma. Yo puedo mejorar las cosas que me propongo mejorar, y escuchar las opiniones de los demás es una buena manera de descubrir cómo puedo mejorarla. Por lo tanto, voy a escuchar con atención la crítica en lugar de ponerme directamente a la defensiva, o bien en lugar de derrumbarme ante ella. No me va a afectar emocionalmente. Voy a mostrar control y entereza. Mi comportamiento va a ser de agradecimiento hacia la otra persona por haberse parado a criticarme. Voy a mostrarme de acuerdo con todo aquello con lo que crea que estoy de acuerdo de lo que me dice la otra persona. Y además se lo voy a expresar.  Voy a pedir opinión a la otra persona, con interés, sobre cómo cree que debería actuar en esa situación”

Pide opinión, con interés, sobre cómo se podría solucionar el tema que te han criticado.

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Fernando Pena Vivero

Psicólogo en Valencia

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“Mindfulness, poniendo el Foco en la Respiración”

Dime, ¿Cuántas veces a lo largo del día tomas consciencia de tu respiración?. Y en el caso de hacerlo, ¿Cuánto tiempo dedicas al día a realizar una respiración diafragmática consciente?.

He querido comenzar así este artículo para que nos demos cuenta de la baja estima y el poco uso que le damos a un recurso tan valioso como es la respiración. Gracias a ella estamos vivos, ni más ni menos, y que poquito que la tenemos en cuenta, ¿verdad?.

A través de la respiración consciente podemos lograr numerosos beneficios de salud física, mental y emocional

A través de la respiración consciente podemos lograr numerosos beneficios de salud física, mental y emocional. Te nombro un ejemplo con cada uno de ellos:

  1. Salud Física: si respiramos de manera diafragmática logramos que entre más oxígeno en sangre, lo que ayuda a la recuperación del organismo, y generamos mayores niveles de hormonas de la felicidad y el placer (serotonina y dopamina). Además la respiración diafragmática es más extensa y profunda por lo que le mandamos al cerebro el mensaje de calma y tranquilidad, de que todo está bien, que no existe ningún peligro. En contraposición a la respiración torácica que realizamos cuando vamos con las prisas y el estrés del día a día.
  1. Salud Emocional: cuando sentimos emociones de alta intensidad o adversas, por ejemplo, estrés, ansiedad, aversión, miedo o rabia, podemos utilizar la respiración consciente o diafragmática como un recurso de regulación para reducir la intensidad de la emoción. Esto nos ayuda a dar respuestas más adaptativas, eligiendo la mejor forma de responder sin dejarnos llevar por las reacciones automáticas e impulsivas. SEguro que recuerdas el dicho: “Respira y cuenta hasta 10”
  1. Salud mental: desde hace más de 14 años que trabajo con las personas la “parada de pensamiento” a través de la respiración. Es decir, cuando las personas nos enredamos de manera sistemática en pensamientos que no cesan, y estos son fuente de estrés y ansiedad, necesitamos pararlos utilizando un ancla que nos sitúe en el presente. No existe mejor anclaje que tu propia respiración. Te ayuda a pensar y enfocarte en ella, esto unido a una relajación, visualización o meditación, puede ser un recurso muy valioso para reducir la actividad mental recurrente.

Te preguntarás si existen más utilidades prácticas para mejorar tu salud integral entrenando la respiración consciente, y me alegra decirte que así es. Desde la Psicología Positiva, ciencia que estudia el Bienestar y la Felicidad del ser humano, se ha demostrado que la capacidad de las personas en desarrollar la Atención Plena nos ayuda a mejorar muchas otras competencias que hoy día son muy valoradas en el ámbito profesional, y por supuesto en el personal. 

ejor aprender a darnos aquello que nos hace sentir bien, y entrenar hábitos de vida saludables que nos conectan con emociones positivas.

Es el caso del autoconocimiento y manejo propio, el autocontrol y regulación emocional, y el autocuidado y bienestar. Porque no necesariamente hay que estar enfermos para aprender a cuidarnos. Sino todo lo contrario, mejor aprender a darnos aquello que nos hace sentir bien, y entrenar hábitos de vida saludables que nos conectan con emociones positivas. 

Mayte Soriano

La nuev-anormalidad

Desde la venta del salón lugar donde tengo instalado mi puesto de trabajo provisional veo los días pasar, miro a izquierda y derecha buscando en vano algún compañero o compañera de trabajo con quien compartir un café. Algo más de un año en la misma silla, la misma mesa, la misma habitación y búsqueda baldía de alguien con quien intercambiar siquiera una mirada…Me considero una persona sociable y me cuesta horrores acostumbrarme a la soledad de mi casa, dicen que el teletrabajo ha venido para quedarse y no dudo de sus ventajas, de su comodidad, a mí me gusta el modelo combinado, algún día en casa y algún día en la oficina.

La nuev-anormalidad es lo que tiene, ha roto algunos de nuestros esquemas mentales más arraigados

La nuev-anormalidad es lo que tiene, ha roto algunos de nuestros esquemas mentales más arraigados. Añoro ver la cara de las personas, las sonrisas ocultas tras las mascarillas. Añoro a mi madre, a mis hermanos, a mis sobrin@s, a mis amigos de siempre, viven lejos de mí y la nuev-anormalidad no me permite salir de mi Comunidad, hace más de ocho meses que no puedo verlos.  Añoro viajar, salir con libertad, tomar una cerveza sin tener que contar cuántas personas estamos sentadas en la mesa. Todos los días me parecen una mera copia del día anterior, quizás en otra época de mi vida hubiera estado coqueteando con el desánimo. Pero no, no es así, hoy puedo decir que gracias a todos mis estudios y conocimientos en Inteligencia emocional, coaching y neurociencia estoy bien, ¿podría estar mejor? Sin duda ¿podría estar peor? Sin duda. 

Hoy decido fijarme en otras cosas que me ha traído esta pandemia. Decido dar las gracias por haber podido rescatar de un refugio a nuestro perro Baloo, gracias a que estoy en casa he podido estar con él cuando más lo necesitaba. Gracias a Baloo he descubierto el amor incondicional de los perros  y he conocido un montón de vecin@s en nuestros paseos diarios. El confinamiento y la nuev-anormalidad me animó a llamar a mi madre todos los días cosa que antes no hacía y hoy en día sigo manteniendo esa sana costumbre.

La nuev-anormalidad me ha permitido fijarme más en los ojos de las personas para tratar de captar su estado emocional. El teletrabajo me ha hecho descubrir un mundo de canciones de jazz, saxofón y música clásica que escucho de fondo para trabajar. Cuando termino de trabajar estoy en casa y puedo ir adelantando tareas del hogar, recoger a mis hijos en el metro, pasar más tiempo con mi familia y disfrutar con mis hijos y mi mujer. El confinamiento me hizo parar de jugar al pádel cuando tenía el hombro lastimado, de otra forma no hubiera parado hasta rompérmelo, hoy llevo un año sin jugar al pádel y estoy fortaleciendo mi hombro para volver a la pista, de otra manera no lo hubiera fortalecido como necesitaba. He cambiado por el momento de deporte y hoy corro distancias que antes no hubiera imaginado. 

La nuev-anormalidad quizás nos haya ayudado a tomar conciencia de lo que verdaderamente es importante.

A todas aquellas personas que dudan de si la inteligencia emocional o el desarrollo personal son modas o realmente sirven, me gustaría decirles desde mi experiencia vital que sirve y mucho, lo mejor de todo es que es un campo tan amplio y evoluciona tan rápidamente que siempre hay nuevas opciones para seguir mejorando. Este y no otro es para mí el sentido de la vida seguir mejorando nuestro desarrollo personal constantemente y aportar nuestro granito de arena a que otras personas mejoren. De esta manera poco a poco quizás un día nos demos cuenta de que vivimos en un mundo apasionante y que entre todos debemos cuidarlo. La nuev-anormalidad quizás nos haya ayudado a tomar conciencia de lo que verdaderamente es importante. Mientras sueño con que vuelva la vieja normalidad, sigo fijándome en aquellos aspectos positivos que he aprendido durante este tiempo. Al fin y al cabo somos nosotros quienes podemos decidir dónde queremos poner el foco de nuestros pensamientos. ¿Y tú, dónde quieres poner el foco?

Marcos Gómez

¿Por qué necesitamos líderes emocionalmente inteligentes?

¿Por qué necesitamos líderes emocionalmente inteligentes?

Ha pasado mucho tiempo desde que los psicólogos pretendíamos inferir el futuro rendimiento o éxito profesional de una persona a través de una prueba de inteligencia. Con el tiempo, hemos ido descubriendo que el cociente intelectual y la pericia técnica (inteligencia racional) son factores de predicción del rendimiento futuro mucho más fiables en puestos de categoría inferior, sin embargo, dicha medida se muestra insuficiente con puestos que se encuentran en las zonas altas del organigrama.

De hecho, algunos Head Hunters dicen que “se contratan a los directores generales por su intelecto y su pericia empresarial y se los despide por su falta de Inteligencia Emocional” y la verdad es que estoy totalmente de acuerdo con esta afirmación. Lo que me sorprende de veras, es que con la cantidad de investigaciones y de datos que comienzan a avalar todas estas sospechas que ya teníamos hace años, todavía no proliferan en las compañías los programas de desarrollo de habilidades emocionales para sus líderes y directivos.

Hoy en día, tenemos múltiples datos para justificar como un líder que no controla adecuadamente sus emociones, incide negativamente en el clima del equipo y este hecho provoca emociones desagradables en las personas que trabajan con él. Hasta aquí todo normal, el tema empeora cuando analizamos las consecuencias de trabajar en estos entornos angustiosos, de desconfianza continua y de un enorme temor a las reacciones de las personas que gestionan la empresa. En estas circunstancias, los empleados comienzan (sin ser conscientes de ello) a ver incapacitadas las partes prefrontales de su cerebro, aspectos donde se ubican la comprensión, la concentración, el aprendizaje y la creatividad. Y luego, encima pretendemos que la gente de lo mejor de sí y obtenga unos resultados magníficos.

Cada vez estoy más convencido que la verdadera tarea de un líder es generar el clima adecuado para que sus colaboradores puedan alcanzar la zona cerebral optima, en la cual, puedan dar lo mejor de sí y además poder permanecer en ella. Si nos observamos a nosotros mismos, cada vez que hemos tenido un desempeño brillante ha sido en un entorno estimulante, agradable, en ocasiones retador, pero siempre en un clima de confianza, crecimiento y respeto.

Cuando nos sentimos bien junto a una persona, somos capaces de gestionar mejor las dificultades que el entorno nos genera, se resuelven antes los problemas y se extrae de ellos todo el aprendizaje posible para que no vuelvan a reproducirse. Esto solo se puede alcanzar desde la seguridad que solo un buen líder puede ofrecerte, y ¿qué personas suelen ofrecernos seguridad? Solo aquellas con las que contactamos emocionalmente, aquellas que empatizan con nosotros, que son conscientes de sus estados emocionales y los regulan para interactuar adecuadamente con lo que les rodea.

Hasta que los directivos y líderes de las compañías no sean conscientes de que, el luchador incansable que contagia y arrastra a base de energía y una enorme cantidad de horas, pertenece al pasado de la empresa y se den cuenta de que el futuro corresponde a los especialistas en relaciones interpersonales, seguiremos intentando gestionar nuestras compañías como hace 50 años y el resultado… ya os lo podéis imaginar. Equipos infrautilizados y producciones mediocres comparadas con su potencial.

Pero bueno, como vengo diciendo desde hace mucho tiempo en mis formaciones de desarrollo de liderazgo: “Cada uno tiene el equipo que se merece” y el éxito está en manos de los líderes humildes que se conocen, se desarrollan y mejoran, por que hacia donde nos dirigimos como dice mi admirado Juan Carlos Cubeiro, es hacia el Talentismo, esa época en la que el talento es más escaso que el capital. Y como comprenderás, creo firmemente que el talento es tremendamente sensible a lo emocional e intangible.

 

El tercer gran modelo de Inteligencia Emocional: Reuven Bar-On

El tercer gran modelo de Inteligencia Emocional: Reuven Bar-On

Hace unas semanas que tuve la fortuna de asistir a un seminario impartido por el Dr. Reuven Bar-On, este psicólogo estadounidense es reconocido dentro del mundo de la psicología por ser el creador del tercer gran modelo de estudio sobre la Inteligencia Emocional.

Mas allá de Mayer y Salovey (y su modelo de habilidad) y de Daniel Goleman (y su modelo de competencia), el Dr. Bar On nos propone un modelo que parte de una definición muy sencilla pero que esconde un gran potencial. Para él, La Inteligencia Emocional es “la capacidad de entender y encaminar nuestras emociones para que estas trabajen para nosotros y no en contra, lo que nos ayuda a ser más eficaces y a tener éxito en distintas áreas de la vida”.

El modelo de Reuven Bar On se sostiene sobre cinco grandes componentes clave, los cuales engloban cada uno tres factores, creando un total de 15 escalas o factores medibles con la herramienta de medición que el mismo ha creado, el EQ-i. Estos 5 grandes constructos son:

  • Percepción de uno mismo: Este factor engloba a su vez 3 subfactores:
    • El Autoconcepto: Consiste en respetarse a uno mismo al tiempo que se comprenden y aceptan las fortalezas y debilidades.
    • La Autoconciencia emocional: Incluye el reconocimiento y comprensión de las emociones propias, siendo conscientes del impacto que pueden tener en nuestros pensamientos y acciones.
    • La Autorealización: Disposición para intentar mejorar voluntariamente y perseguir objetivos significativos y relevantes para nosotros.

 

  • Expresión de uno mismo: Está formado a su vez por:
    • La Asertividad: Implica la comunicación de sentimientos, creencias y pensamientos abiertamente, así como defender los derechos y valores de una manera socialmente aceptable.
    • La expresión emocional: Expresar abiertamente los sentimientos verbal o no verbalmente.
    • La Independencia: Es la actitud de no ser dependiente emocionalmente de otros, supone comportarnos de una manera libre y autónoma.
  • Componente Interpersonal: Compuesto por los siguientes subfactores:
    • La Empatía: Consiste en reconocer, comprender y apreciar como se sienten los demás, comportándose de una manera respetuosa con sus sentimientos.
    • Las Relaciones interpersonales: Consiste en desarrollar y conservar relaciones satisfactorias con otras personas caracterizadas por la confianza y la compasión.
    • La Responsabilidad social: Disposición a contribuir con la sociedad, determinados grupos sociales y en general, al bienestar de los demás.

 

  • Toma de decisiones:
    • Resolución de problemas: Aptitud que consiste en encontrar soluciones a problemas en situaciones que implican emociones, comprendiendo la manera en la que estas influyen en la toma de decisiones.
    • Contrastar la realidad: Capacidad de conservar la objetividad y que las emociones no alteren nuestra percepción de las cosas.
    • Control del impulso: Aptitud de resistir o retrasar un impulso o la tentación de actuar, evitando decisiones o comportamientos apresurados.

 

  • Manejo del estrés:
    • Flexibilidad: Supone la adaptación de las emociones, pensamientos y comportamientos ante circunstancias o ideas desconocidas e impredecibles.
    • Tolerancia al estrés: Implica enfrentarse a situaciones complejas o difíciles y creer que es posible manejar e influir en ellas.
    • Optimismo: Mantener una actitud y perspectiva positiva hacia la vida, conservando la esperanza a pesar de dificultades ocasionales.

Realizando un análisis conjunto de este modelo frente a los más estudiados y conocidos, me llama la atención que incluye una serie de componentes, olvidados o minimizados por los otros modelos y que considero que tienen una relevancia importante dentro del concepto de Inteligencia Emocional. Más concretamente me refiero a los conceptos de optimismo, flexibilidad y contrastar la realidad.

¿Es emocionalmente inteligente una persona que sabe sacar lo positivo de cada una de las situaciones que vive? ¿Lo es si realiza este ejercicio de optimismo con un elevado grado de objetividad sin edulcorar en exceso la realidad? ¿Y si es capaz de adaptarse rápidamente a las situaciones externas adecuando su respuesta y pensamientos a dicha situación?

En mi opinión, este modelo complementa de una manera muy interesante los dos modelos más estudiados hasta el momento y nos permite enriquecer de una manera significativa el concepto de Inteligencia Emocional, concepto que no puede vivir ajeno a la felicidad de las personas y a su impacto en los entornos sociales en los que el ser humano se desenvuelve.

El impacto del estado emocional en la productividad de los equipos

El impacto del estado emocional en la productividad de los equipos

Que las emociones influyen y condicionan nuestra percepción de las cosas es una idea altamente contrastada y reconocida, al igual que también tienen un impacto muy elevado en nuestra toma de decisiones y por lo tanto en los resultados que obtenemos en cada situación a la que nos enfrentamos. Sin embargo, hoy me gustaría reflexionar sobre la incidencia que dichas emociones poseen en los entornos profesionales y como condicionan los resultados y los objetivos que la organización persigue.

Dado que las emociones son elevadamente contagiosas, la interacción de emocionalidades individuales conformará una emocionalidad colectiva propia e independiente. Esta, retorna sobre las personas influyendo sobre sus estados emocionales individuales y generalmente terminará por imponerse. A quien no le ha ocurrido alguna vez que se ha levantado de la cama con ganas de comerse el mundo, se ha dirigido a su trabajo y apenas 45 minutos después de comenzar la jornada laboral ya se ha contagiado de una cascada de emociones negativas de sus compañeros, su jefe o sus clientes, haciendo que cambie por completo su estado interno y condicionándole el resto del día.

¿Afrontaremos los problemas de la misma manera cuando existe en nuestra organización un clima de confianza, alegría y respeto que cuando es la tristeza, el victimismo, la ira o el miedo lo que mueve a las personas? ¿Atenderemos de la misma manera a los clientes? ¿Y a nuestros compañeros? Obviamente no, pero ¿existen datos al respecto? ¿Se puede cuantificar su impacto?

Hace unos cuantos años, la consultora Hay-McBer preguntó a un grupo de empleados de múltiples compañías por su interacción con sus responsables directos (en total fueron analizados  3781 responsables) y por aspectos relacionados con el clima laboral de cada unos de sus equipos. Un análisis de los datos obtenidos arrojó que entre el 50% y el 70% de la percepción de los empleados sobre el clima laboral estaba relacionada con las habilidades emocionales del líder. (D. Goleman, 2000). Algo que todos intuíamos pero que hasta este momento resultaba complicado de cuantificar.

Habilidades como la autoconfianza, la empatía, actuar como agentes del cambio, la capacidad para establecer vínculos con otras personas, resolver conflictos adecuadamente, el autocontrol emocional o las habilidades de comunicación, tienen un impacto enorme en el clima laboral de los equipos y lo que es todavía más esclarecedor, este estudio también nos propone que dicho clima laboral puede representar entre un 20% y un 30% de la productividad de dicho equipo (D. Goleman, 2000). Y sin embargo, en la mayoría de las compañías, continúa haciéndose caso omiso a estas variables porque se tiene la creencia de que al final los números más o menos saldrán, aunque el entorno no sea del todo propicio para las personas.

Habitualmente nos centramos en planes de acción, protocolos de actuación, tareas y acciones, sin ser conscientes que el estado emocional de un equipo expande o contrae su talento, e influye altamente en su desempeño y en sus resultados. Las personas rinden más y se sienten mejor, cuando gozan de unas relaciones agradables con sus compañeros y con las organizaciones. Por supuesto que también se enfrentarán a situaciones complejas y problemáticas, sin embargo estoy convencidos que si el clima laboral es el adecuado, se enfrentarán en mejores condiciones a ellos.

Como la emoción impulsa a la acción, tiene mucho sentido que invirtamos un pequeño tiempo en analizar y tomar consciencia de la emoción desde la que nuestros equipos están actuando, para así poder plantear cualquier tipo de cambio o mejora en la organización. Esta puede ser la enorme diferencia entre aquellos proyectos que nacen y se implantan prácticamente sin vida y aquellos que lo hacen con un plus de energía y vitalidad, incrementando la probabilidad de que resulten exitosos.

Y tu organización ¿Qué emoción está sintiendo en estos momentos?

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